LARGA VIDA A PANCHITA

Magaly y la tatarabuela
Doña Panchita y Magally Ramírez Perez

Hoy nos deja a la edad de 110 años, María Francisca Isolina Castillo Carrillo, mi tatarabuela (en realidad no sé cuántos tátara serían), nació el 3 de noviembre de 1906 en Matina de La Mansión de Nicoya, de ascendencia cubana. Su padre Tomás Castillo Armas conocido como “Cuba Libre”, era de origen cubano y hombre de confianza del general Antonio Maceo y Grajales, quienes realizaron un arduo trabajo en la fundación de La Mansión de Nicoya.
Ella siempre nos dijo que nunca se casó, porque los hombres en aquella época eran muy machistas y con licor le pegaban a las mujeres, situación que no ha cambiado mucho en realidad.
Tuvo 5 hijos: Pablo (de quien viene mi madre), Ramón, Calixto, Israel y Marcos (todos vivos aún).
Hace unos años, comenzó a mostrar dificultades de audición, solo escuchaba por su oído izquierdo y su visión se había nublado, hasta permanecer casi siempre con sus ojitos cerrados. Pero aun así Panchita, como todos le llamaban, nunca perdió la emoción de que la visitaran. Y quien lo hacía, jamás podía irse sin la oración que solo ella sabía hacer. Permaneció siempre al cuidado de su nieta Magdalena Mendoza Mendoza (tía de mi madre), hija de Pablo Castillo Carrillo, el hijo mayor de Panchita.
En vida fue visitada por sus familiares, funcionarios y estudiantes de varios colegios como: Liceo de Nicoya, colegio de Hojancha, personas extranjeras y periodistas nacionales, en fin, una cantidad enorme de personas se vieron tocadas de una u otra forma por nuestra tatarabuela.

Documentada en varios medios de comunicación, como la única tica que hasta el momento ha podido conocer a su séptima generación. Específicamente, tuvo la oportunidad de conocer a su descendiente número 169.

Cabe resaltar que nunca olvidó a su familia, a pesar de ser tantos, aun cuando no los podía ver, si le contaban hijo de quien era, lo recordaba de inmediato.

A algunos de los esposos de sus nietas y bisnietas, les tenía seudónimos para identificarlos más fácilmente. Por ejemplo, a mi padre le decía “el gato”, porque había otro esposo de sus bisnietas con el mismo nombre: Jorge, y mi papá era el único de ojos verdes.
Visitarla para nosotros, sus tataranietos y tataratataranietos siempre fue agradable, ya que nos recibió con mucho amor. Hasta nos regalaba de sus famosos collares, para que la recordásemos-tengo uno guardado-.

Le encantaba cantarnos y contarnos sus historias de amor, e incluso la historia de su padre al llegar a estas tierras. Todavía había más historias por contar.

Panchita también fue parte importante de un artículo sobre: Blue Zones y los secretos de la longevidad. Muchos se interesaron por ella. En conocer sus secretos para tan buena y larga vida.

Acá les dejo un link donde pueden conocer más sobre una de las ticas que más años ha llegado a tener.
https://www.bluezones.com/2012/03/costa-ricas-longevity-secrets/

 Magally Ramírez Perez

Lic. en Psicología

One Thought to “LARGA VIDA A PANCHITA”

  1. Wilmar MC

    AÚN CONOCIENDO SU LARGA EDAD ES MUY TRISTE SABER QUE GUANACASTE HAYA PERDIDO TAN VALIOSO GUAYACAN DE HISTORIAS Y ANÉCDOTAS. PAZ PARA LA FAMILIA.

Comments are closed.